Deseo...

En mi piel está escrito tu nombre.
Cada uno de mis poros exuda tu nombre y te llama: Ven... ven... entonando un himno sordo, canción que sólo tu corazón comprende... a veces...

Mi boca tiene sed de tus besos.
Quiere sentir tu boca, carnoso verdugo capaz de someterme a la tortura del más febril deseo, cárcel de esa voz que me arrulla e hipnotiza.
Toda mi geografía ansía tus manos.
Que diestramente la recorren, explorando y descubriendo... estrenando... clavando banderas, reclamando propiedad sobre mis territorios... sembrando caricias que germinan flores de todos colores y que dicen que me amas, mientras tu voz me lo repite una y otra vez, suavemente y al oido.

Para amarnos, hasta que esa sola palabra es un recuerdo vano, un cuasi fantasma emergido de un sueño lejano... y así rendidos, en un abrazo, quedarnos dormidos... segura de encontrarte también en mis sueños.





Daniel Eduardo Palavecino dijo
Intenso, exitante, febril... y más...
Saludos Nika!
Dani
16 Noviembre 2008 | 05:15 AM