Se enseñorea una perfecta sensación de alivio, se hace dueña de mi, me controla el ánimo... tanto como el dolor y la angustia que me ahogaron en meses pasados.

Pude hacer vaias mudanzas en mi pecho antes de que factores externos a mi emocionalidad pudieran brindarme el sociego que me hacía falta para respirar.

Ya puedo pensar, ya puedo programar mi vida, puedo hacer planes conmigo como centro... con Dios como testigo, vehículo, chofer y vía de mi camino. Lo reencontré en este huracán en el que voluntariamente decidí entrar y dejarme arrastrar.

No culpo a nadie mas que a mi misma. Un escorpión no es culpable por "picar" a su víctima... porque esa es su naturaleza. La maldad existe y las protecciones contra ella están dentro de nosotros mismos. Exponerse es difícil de evitar, necesariamente por una o por otra razón,alguna vez estaremos en medio de los malos deseos de alguien, de las acciones destructivas de alguien, inclusive, de la torpeza bien intencionada de otros.

No me preocupo en planificar retaliaciones o venganzas contra quien me dañó tanto que por momentos deseé con fuerza que mi vida terminara; no me preocupo por eso, el tiempo de Dios es perfecto y en esta vida todo encuentra su lugar, TODO SE PAGA. Yo, también tengo mis deudas...

Importante es actuar cuando nos damos cuenta de que alguna persona de esas con quienes nos vinculamos está haciendonos daño. Alejarnos, protegernos a nosotros mismos y nuestros intereses y hasta defendernos con todo lo que tengamos a mano en el momento preciso es tarea imprescindible. Entiendo que no siempe es posible tener tanta energía, ni siquiera la claridad necesaria para notar muchos "detallitos"... además, muchas veces negamos que algunas cosas están pasando porque es mejor callar antes que perder el beneficio de disfrutar algo anhelado.

Estoy en paz, reencontrando mi centro, renovando mi ilusión, amando tanto como siempre o más aún a quien supo encontrar el espacio perfecto donde anidarse, a quien supo ser el hombre a la medida de mis sueños, conciliando con la idea de no tenerlo a mi lado tal y como deseo, guardando aún una recóndita y minúscula esperanza, perdonando sus errores, perdonando los míos,abrazando mi cruz, dejándome amar por Dios, encomendándome a su protección, apoyándome en mis amigos.