Como siempre ese día
Este es el más reciente borrador que tenía guardado... desde el 12 de agosto. Hoy, creo que es muy poco lo que tengo que perder, así que... ahí va. Otro día continúo la "serie" que comenzó con el artículo "Inicio".
Nika
________________________________________________________
Hay un día específico de cada año que tiene sobre sí la marca de la separación, siempre llega en momentos en que la distancia se impone. Desde algún tiempo me provoca muchísima ansiedad. Es el día que celebra una vida, un nacimiento.
La primera vez, me llené la cabeza esperanzas de encontrarnos tú y yo en el país que visitábamos, luego que había pasado un mes entero extrañándote como loca y descubriendo, con vergüenza y mucho miedo, la profundidad de mis sentimientos. Aquella vez te despediste de mi dieciendo: "Nos vemos en ----------el día de mis 3--"... y así lo decreté. Sin embargo, no contaba con las intervenciones que hicieron cambiar esa promesa tuya y mi anhelo de verte de nuevo, un ratico aunque fuera, para luego regresar a mis ocupaciones. Llegué a desesperar tratando de pensar en alguna forma de comunicarnos para planificar la estrategia que propiciara el encuentro... al final, no se pudo. Me costó muchísimo lograr pensar en otra cosa durante ese día. Solo pude comprarte una tarjeta y escribir en ella mis más honestos y sentidos deseos para ti.
La segunda oportunidad, tu día resultó ser el día anterior de mi operación. Transcurrió enterito tratando de llamarte, intentando hablar contigo para regalarte mi afecto y felicitaciones, también para calmar mis nervios mientras me distraía escuchando tu voz, compartiendo ideas, riéndonos de lo que a nadie más le daría risa, soñando planes y proyectos... Te envié mails, te pasé sms, confío en que hayas recibido esos mensajes y el cariño que quise "atacharles". No tuve respuesta a ninguno de mis intentos de alcanzarte en ese momento, ni por teléfono, ni por mail, nada... tuve que esperar hasta el día siguiente cuando supe que habías hablado con mis familiares para interesarte por mi estado (Gracias, en serio, gracias por eso).
Esta vez, que espero que sea la última tan difícil, la ansiedad y la angustia fue triple. Hubo un tiempo en que de verdad habría querido tener las fuerzas para gritarte, un breve tiempo en que sentía que mis heridas eran mortales y tenía que hacértelo saber, echártelo en la cara, arrastrarte en mi lodo... y de algún modo esperaba que poniéndote al tanto de mis yagas no tendrías otra opción que compadecerte de mi y asistirme. Hubo un largo tiempo en que te llené de mis reclamos... ¡¡Baaah!! Hoy quisiera haber hecho todo de modo diferente.
Sin embargo, a pesar de mis muchos errores, a pesar de los tuyos, toda esa "mala onda" se aleja y vuelvo a tener una minúscula esperanza de que haya paz entre nosotros... Eso por lo menos, paz... para que pueda yo tener vida. No puedo retomar mis rumbos, tengo que inventarme algunos nuevos y necesito que tú y yo estemos en paz, que pueda yo encontrarte un día y que no tenga que bajarte la mirada, que pueda abrazarte y disfrutar tu compañía... o continuar cada quien su camino, pero sin la sombra de tu rabia y mi humillación.
Esta oportunidad, tu día me alcanza en el brevísimo filo de esa navaja. Quiero que sepas que sigo deseando el bien para ti, quiero entregarte un pedacito de mi corazón lleno de mis buenos deseos para tu vida... y no sé si quieras siquiera escucharme. Te envié una tarjeta de esos servicios para recordar fechas... la había escrito y ordenado su envío antes que reiteraras que querías mantenerte fuera de contacto un tiempo más. No sé si la leíste, sé que fue vista a las 2 de la madrugada... dudo que a esa hora hayas sido tú quien estuviera revisando tu correo (si me equivoco, perdón). Me agitaron las ganas de llamarte y hasta llegué a discar tu número, pero el temor a tu reacción, el pánico de que lo que he sentido como avances hacia la tranquilidad entre tú y yo pudiera verse quebrantado por esa llamada... me inmovilizó y aún lo sigue haciendo. Si, tengo mucho miedo.
Por eso escribo esto aquí, tratando de mantener el tono lo más impersonal que sea posible... quiero decir, libre de nombres y circunstancias que personas no involucradas puedan reconocer. Tengo la urgencia de decirte que mereces de mí palabras nuevas y distintas a todos los reclamos que te hice, reclamos que en su mayoría están ahí, pero que no son el todo... Me urge decirte que tengo mi presente lleno de cosas que agradecerte, cosas muy íntimas, cosas que probablemente ni tú sabes que me diste o cómo lo hiciste.
Escribo aquí, para tener la certeza de que algún día pasarás por estas páginas y sabrás lo que quise decirte; escribo aquí para tener el alivio de que si "alguien más" lee lo que escribí, esta vez habría sido mi decisión. Hazme saber cuándo lo leas, dime si puedo llamarte, o llámame tú... o nada... lo que más me importa es saber si recibiste lo que te regalo.
Amigo, que Dios bendiga tu vida.






Carolina Macarena Carrillo Parada dijo
Hola, leí tu escrito, es muy emotivo...
A veces el amor viene y va de maneras sospechosas, cuando llega, o creemos que llega, no quisiéramos que se no escapara, pero se escapa.
Si se escapa y nos pide distancia ¿quisieras estar tú distanciada de quien amas? por lo menos yo no.
Te notas mujer de buenos sentimientos profunda y sincera. Te leeré cuando pueda, no sé si tú ya has leído algo mío.
De todas maneras son perspectivas diferentes, más que diferentes son evoluciones diferentes.
Espero que no te molestes por mi comentario.
27 Agosto 2007 | 04:38 AM