Encrucijadas y caminos
Aún en las encrucijadas más complejas siempre hay una salida. Uno de todos esos caminos es el correcto, y si no lo fuera, al menos es un camino a seguir fruto de la decisión tomada en el momento correspondiente.
Un octubre de estos, me detuve frente a una bifurcación trascendental en en camino de mi vida: debía decidir entre quedarme en la seguridad del hogar familiar o irme de mi casa y aventurar en una ciudad de la que sólo tenía referencias, que me ofrecía oportunidades de empleo muy atractivas entonces. En pos de la muy anhelada independencia, y con muchas ganas de por fin hacer algo productivo con mi carrera, me vine a la que hoy es mi ciudad... o "el pueblo" como le digo cuando quiero hacer rabiar a los oriundos de por aquí.
En el momento de la decisión, tuve muy poco miedo y sí demasiadas espectativas. Por mí habría tomado el primer vuelo, bus o burro que saliera luego de la llamada que me confirmaba que aquí tenía una plaza, quería huir desesperadamente... Estaba estancada profesionalmente, perdida emocionalmente, sola, acorralada por una serie de situaciones que me hicieron pensar en cosas terribles... cosas como ¿si muero, quién me lloraría?,¿por cuánto tiempo me extrañarían?, ¿por qué no puedo símplemente dormirme sin saber de nada ni nadie?, ¿qué propósito tiene mi vida?, ¿significo algo para alguien? Llegué a visualizarme en esas situaciones en que mi vida llegaría a su fin, con la terrible sensación de estar al fin en paz.
Esta ciudad bendita fue mi salvación.
Encontré muchas cosas, entre otras gente que sin más ni más me quiso y sigue queriéndome; gente nueva que aprendió a identificar, conocer y apreciar mis riquezas y tolerar mis miserias; gente de las de antes que por extrañarme en la ausencia es más efectiva al brindar su amor... encontré el primer año 514 caras de jóvenes que me recordaron por qué soy lo que soy... porqué hice de este apostolado una carrera, 514 rostros que poco a poco me devolvieron la alegría.
Hoy, solo son 120 los jóvenes entre quienes comparto mi vida y mis razones, son adolescentes divinos que al igual que sus predecesores me reconcilian con la perspectiva de un futuro grande y posible.
Encontré refugio en una casa que fue hogar y que hoy por hoy se me hace pequeña; encontré a mi alma gemela y mi AMIGO; encontre a mi baluarte y confidente, mi AMIGA... y redescubrí los motivos que energizan mi existencia.
Ahora, quisiera saber qué hacer en esta nueva encrucijada en la que voy de nuevo sintiéndome acorralada y atemorizada... voy reencontrandome con la desesperación de necesitar cambiar de rumbo y no tener claridad en los caminos que corren tangencialmente al que ahora llevo. ¿Volveré a perder toda energía y ganas de vivir?
Pido tu auxilio, no lo permitas.



Janeth dijo
Amiga somos tres! me identifico en cada una de tus ideas con la sensación de haberlo vivido, a veces con cierta sensación de alivio y sosiego sólo por unos pocos días. Después siento que aún permanece igual: la insatisfacción por lo que he elegido en cada paso del camino, y aún sin sentir que se ha encontrado lo anhelado, cada vez, en mi caso se inician otros procesos sin haber culminado los anteriores: entonces me pasa lo que a las computadoras ME GUINDO, me paralizo.
Gracias a Dios que es temporal y pronto retomo la vida.
Te agradezco y me siento alagada por ser parte de este selecto grupo, ARRIBA CORAZONES!!!
6 Julio 2006 | 10:40 PM